Algún pájaro se ha colado en la chimenea.
No puede salir y cuando lo intenta lo único que hace es ahogarse con la ceniza que levanta y darse golpes contra el cristal. Y yo me he cambiado de habitación y he cerrado las puertas para no oírlo. He decidido mirar a otro lado y dejarlo morir porque dudo que pueda salir. Es que no sé como ayudarlo, y está histérico y me da un poco de repelús. Me es mas fácil recogerlo muerto, aunque me de penita. Pero por comodidad, digo...Que cobarde, leches.
Ahora lleva horas ahí dentro.
No para el tío, sigue buscando una salida. Es mas valiente que yo el puñetero. Bajo todas las persianas (porque otra cosa no sé, pero ventanales no le faltan a esta casa) Cierro todas las puertas. Dejo abierta la puerta a la terraza. Es el único sitio por donde entra la luz. Abro ( nada, ocho centímetros acaso) la puerta de la chimenea. El bicho sale disparado, alocado. Está un pelín atontado, pero después de un minuto ha encontrado la salida. Mientras, se han colado un montón de moscas. Y ha manchado el suelo de ceniza. Pero ha merecido la pena.
Quizás debería hacer lo mismo con los que valen mas que un simple pájaro. Anda que no hay gente buscando salida, dándose golpes contra un cristal y/o ahogándose en ceniza. Y yo mirando para otro lado. Y quizás pueda ayudarles, no digo salvarlos , eso no me pertenece a mí, eso es decisión suya. Pero abrirles ocho centímetros la puerta de la chimenea puedo...Y quizás así encuentren la ventana, la salida. Si, debería hacerlo. Aunque entren moscas en mi casa, aunque se manche de ceniza mi suelo.
Leches, que comodona y cobarde.
