Para cuando se termina el tiempo de estrés ya no recuerdas que hacías cuando tenías tiempo.
Por eso, algunos en nuestra hiperactividad y nerviosismo de cada día, hacemos de todo cómo limpiar la casa de arriba a bajo, por dentro y por fuera, vitrinas, estantes y entrañas de los muebles.
Después, animados por ese solecíto que entra por la ventana y por la cantidad de lejia inhalada, subes el volumen de la música y te pones a cocinar, lo que sea.
Como quieres aprovechar el tiempo no echas siesta, y comienzas a redecorar la casa utilizando cartones viejos ( porque en mi casa sobran, que se sepa.... sufrimos el síndrome de Diógenes )
Media hora mas tarde quedas con un amigo a tomar un café y charlar sobre estampitas, pintura y arte.
Luego agarras a Ginebra ( mi hermosisisissima bici) y te recorres, bajo el mejor de los soles y una temperatura ideal, todo el centro de Sevilla haciendo la compra mas útil de tu vida ( palillos chinos y pan de gambas sin freír en una tienda japonesa y cartulinas que acabarán muertas de risa en un baúl, pero es que la tienda era tan bonita, dirás).
Vuelves y acabas de redecorar la casa.
Y ahora ya puedo relajarme, que el día ha dado mucho mucho de sí, OLE!

